Reductivos

Cavitación ¡La mejor aliada para tus curvas!

Si eres de las que quiere bajar unas tallas o eliminar esos rollitos localizados sin necesidad de un tratamiento invasivo, pues la cavitación es para ti.

Éste es un procedimiento no quirúrgico para reducir la grasa localizada de forma fácil rápida y sobre todo indolora, gracias al uso de ultra sonidos de baja frecuencia que solo se aplican en la zona que quieres tratar para disolver las células adiposas desde su interior, luego la grasa se elimina a través de la orina o del sistema linfático.

Para ser bella no siempre hay que ver estrellas

Gracias a que la cavitación elimina la grasa, y por consecuencia la celulitis, nos ayuda a mejorar la presentación de nuestra piel, reduciendo la piel de naranja, además de mejorar la circulación y eliminar toxinas, aumentando el tono y elasticidad de tejidos.

Para la aplicación de esta técnica estética se necesita un equipamiento de calidad y un profesional con la capacidad, experiencia y formación requeridas en este sentido con el objetivo de asegurar los mejores resultados.

Ahora, cuando hablamos de resultados podemos decir que estos estarán directamente relacionados con las características individuales de cada persona por lo que no se puede establecer un número determinado de sesiones. Lo más común es que se requieran un mínimo de seis a doce sesiones de 40 minutos, sin embargo, la cantidad de áreas a tratar también determinará la duración.

La cavitación, como todo tratamiento estético tiene sus riesgos y aunque son muy pocos siempre es bueno tenerlos en cuenta y todos partes del profesional que con el que te realices el tratamiento ya que no puede utilizarse en zonas próximas a órganos importantes, pues podría afectarlos. Además, el mal uso de la maquina puede ocasionar quemadas o ampollas por el intenso calor que generan.

Es importante que acudas a una cita previa con un profesional de confianza ya que la cavitación está contraindicada si:

  • Tienes marca pasos u otros dispositivos electrónicos implantados
  • Sufres de hipercolesterolemia o hipertrigliceridemia
  • Padeces de insuficiencia renal o hepática
  • O si estás embarazada o en período de lactancia

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